Cristina

La riqueza de este programa viene dada por su multidimensionalidad. Por nuestra parte, la de los que tenemos un diagnóstico, se establece un doble rol: profesional y testimonial. El profesional aporta a nuestras vidas superación personal: afrontamos nuevos retos, tenemos la recompensa material que un trabajo ofrece, además del refuerzo de la cotidianidad, la dedicación, la cadencia, la colaboración y la responsabilidad. El refuerzo del esfuerzo

El testimonial, cuya dificultad se ve trascendida, nos enriquece aún más dotando a nuestra experiencia de un valor hasta ahora inusitado. Nos permite superar la catarsis y profundizar en la lectura de lo que nos ha sucedido.

Se produce en el aula una inversión del estigma. Hemos estado antes, ofreciendo nuestros conocimientos sobre salud mental. En la segunda sesión desvelamos el secreto: además, también estamos locos. Pero eso ya no tiene valor, ya que se ha rebajado su importancia, hablamos de ello y los chavales preguntan, se interesan, aprenden. Nuestra aportación nos beneficia doblemente.

Hablar en público además nos acerca más si cabe a alejarnos de esa posición de menosprecio en la que muchos nos ha sumido nuestro diagnóstico. Nos dota de poder.