Esto te pasa porque tú quieres

A mí me han dicho cosas como que si estoy deprimido es por que me lo podía permitir.
Yo no me puedo permitir tener objetivos, sueños, ilusiones… la mejor manera que tengo de fracasar es pensar que tengo que conseguir algo. Soy mi peor enemigo, nadie me ha tratado tan mal como yo lo he hecho conmigo mismo.
Sin embargo ahora estoy mucho mejor, tengo más autoestima, y a veces, cuando hablo de salud mental con los demás, soy más objetivo y esto me ayuda a compartir mi experiencia personal y ver las cosas desde una perspectiva más próxima a la realidad.
Ahora a mis oscuros pensamientos, aunque no puedo suprimirlos, no les permito que determinen mi comportamiento y consigan hundirme. Hago más lo que debo hacer.

Baron Scarpia

Estigma sobre la enfermedad mental

Nosotros, los dolorosamente llamados “locos”. Parece mentira, pero cuando ocurre alguna agresión o asesinato, los medios de comunicación enferman: “enfermos mentales”. Hala, todos juntos. Pues no, yo, que tengo trastorno bipolar, nunca estuve ingresada en ninguna clínica psiquiátrica y no soy agresiva para nada. Acudo a un Centro de Día donde hay personas con gran inteligencia, gran compañerismo, donde todos somos felices. Nos mantenemos unidos y trabajamos. Por eso pediría que se nos tuviera en cuenta. Ahí no hay agresividad, si bien todos estamos medicados. Quiero decirles que somos gente recuperable y no todos tenemos que llevar ese título tan horroroso como nos califican sin siquiera conocernos. A los medios de comunicación, más consideración, por favor. Aprovecho el día mundial de la salud mental para brindarles un saludo a mis colegas y les digo al público: ponte en mi lugar y conecta conmigo, no somos todos iguales.

Adela Zozaya

Así es la vida

Nuestras vidas se componen de muchas parcelas de las que el trabajo es una más.
Al poder quitarnos la etiqueta de profesionales y compartir reflexiones en grupo de personas sobre nuestra idea de como debería hablarse de salud mental, nos hemos encontrado con una de las experiencias mas enriquecedoras y generosas de nuestras vidas.
Estos días y dado que se acerca la fecha del Día Mundial de la Salud Mental, nos ha tocado trabajar directamente con personas implicadas para decidir que queremos celebrar y conseguir, a través de un acto en la comunidad, para acercar la salud mental a personas de la calle en un día concreto y con unos pocos minutos en los que resumir muchas vidas.
Nos hemos enriquecido de muchas experiencias personales y puntos de vista diferentes en el abordaje de la “celebración” del Día Mundial de la Salud Mental,
Siempre acabamos reflexionando sobre el sentido de la exposición en primera persona y este año, el consenso al que hemos llegado es que lo más importante es el RESPETO.
Hemos sentido como las personas son capaces de abrir parcelas de su mas absoluta intimidad con gran generosidad para que podamos hacernos una idea, siempre muy pequeña al lado de la realidad que ellas viven, de lo que han pasado, de la importancia de las pequeñas cosas y sobre todo de que lo único que nos piden es RESPETO por lo que están pasando.
Un RESPETO que pasa por cosas tan pequeñas, y a veces tan poco evidentes, como entender que alguien tenga que empezar de nuevo o que una persona sea capaz de encontrar sentido a una vida que en otros momentos pensaba que se había roto para siempre.
Tenemos que agradecer que los valores forman parte de las vidas independientemente de las etiquetas con que nos envuelven  o nos envolvemos nosotros/as mismos/as.
Somos conscientes de que posiblemente nuestra aportación sea casi insignificante para que alguien que no ha podido compartir vivencias clave dentro de vidas únicas y lógicas en ocasiones especiales, que nos hacen empatizar y llegar a la conclusión de que TODOS/AS  tenemos esas vidas únicas llenas de vivencias clave con significados positivos y negativos y con lógicas siempre especiales, pero que si somos capaces de RESPETAR, haremos más fácil el camino a la Recuperación de Vidas en Primera Persona.
Simplemente Así es la Vida…

Enfermedad mental

alc

Soy Antonio Lorca Canovas y nací el 10 de diciembre de 1962 en la maternidad de Totana (Murcia). Desde muy pequeño me gustaba inventar algunos aparatos “absurdos” y hacer experimentos con lo que encontraba en los huertos y en casa, descubría muchas cosas que yo guardaba en mi libreta. A los doce años todos los fines de semana mis padres,  mis dos hermanos y yo íbamos en el SEAT 600 blanco al santuario de Santa Eulalia (La Santa) y visitábamos la ermita y la tienda de objetos religiosos que llevaban mis amigos Perico y Ana… un día yo compré un pequeño libro sobre la vida de la Santa, en él estaban el himno a Santa Eulalia y algunas poesías, una de ellas  de  la joven poetisa  Petronila Mendoza. Desde entonces empecé a escribir poesía en la soledad de mi casa. Tenía unos doce años y  me habían diagnosticado enfermedad mental.

Pero ninguna poesía de entonces  ha sobrevivido,  poco tiempo después empecé a escribir novelas y cuentos. Gané  un certamen de poesía de mi ciudad en 1995. Tengo publicados tres poemarios: “Antología poética” (2005) “Desencuentro con la realidad” (2007), “Cometas de blanco papel” (2014).

https://antonioelpoeta.wordpress.com/

Enfermedad mental

A los doce años decía adiós
a mi dorada y adorada infancia,
pero mantuve mi  inmenso amor
que  calmaba mi dolor.

Aunque a algunos amigos perdía…
muchos, buenos y otros conocía
pero hoy todo eso ya pasó
y mi vida hoy es diferente.

Parece más buena la gente
no sé…
gracias a ellos tornaron nuevos días bellos.

En mi centro de día
alegría e ilusión hay
el amor fraterno tengo…
de mis amigos y  familia.

11 y 12 de septiembre de 2017

Yo también soy un Perro Verde

Hola. Me llamo Fede, tengo 48 años y vivo en Bilbao. Si te cruzas conmigo en la calle, soy un tipo normal. No verás en mí nada extraño, ni en la vestimenta, ni en el comportamiento. Nada.

Hasta hace poco, he estado trabajando como Social Media en una empresa del sector salud. Antes, trabajé muchos años en el sector de la Seguridad Privada. Fui a la Universidad. Tuve una infancia relativamente normal, salvo un pequeño detalle: sufrí maltrato continuado por parte de mi padre.

Es por eso que estoy diagnosticado de agorafobia, trastornos de pánico y depresión. Tomo medicación diaria desde hace 30 años. No es mucho, sólo dos pastillas por la mañana y una por la noche.

Creedme: si no tomase estas 3 pastillas, no podría salir de casa. Desde que empecé el tratamiento, me considero una persona normal. He viajado por varios continentes: América del Sur, Centroamérica y África, siempre con mi medicación a cuestas.

He tenido parejas. A todas les he contado mis enfermedades y no han puesto ningún problema. Si las relaciones se han roto, no ha sido por nada relacionado con esto.

Me da mucha pena, sin embargo, que jamás he podido contar en mi entorno laboral que soy un enfermo mental. Miedo a la discriminación, al despido, a ser mirado con lupa.

También me apena que en la Diputación, a la hora de valorar mi discapacidad, lo tomen como algo coyuntural, algo propio de una mala racha, cuando mi enfermedad se manifestó hace 30 años, que es el tiempo que llevo bajo tratamiento supervisado por un psiquiatra. Les da igual. Siguen sin verme como un enfermo crónico.

Mirad, yo también soy un perro verde, y estoy orgulloso. Llevo unas cicatrices en el alma, son señal de que he vivido, que me han sucedido cosas, que, aunque no sean del todo buenas, me han ayudado a crecer y a forjar mi personalidad. Es lo que me ayuda a valorar los pequeños grandes momentos que me depara la vida, esos pequeños detalles insignificantes que pasado el tiempo, se vuelven eternos.

Soy un perro verde, sí. Soy diferente. Y me gusta.

Fede Carretié