Así es la vida

Nuestras vidas se componen de muchas parcelas de las que el trabajo es una más.
Al poder quitarnos la etiqueta de profesionales y compartir reflexiones en grupo de personas sobre nuestra idea de como debería hablarse de salud mental, nos hemos encontrado con una de las experiencias mas enriquecedoras y generosas de nuestras vidas.
Estos días y dado que se acerca la fecha del Día Mundial de la Salud Mental, nos ha tocado trabajar directamente con personas implicadas para decidir que queremos celebrar y conseguir, a través de un acto en la comunidad, para acercar la salud mental a personas de la calle en un día concreto y con unos pocos minutos en los que resumir muchas vidas.
Nos hemos enriquecido de muchas experiencias personales y puntos de vista diferentes en el abordaje de la “celebración” del Día Mundial de la Salud Mental,
Siempre acabamos reflexionando sobre el sentido de la exposición en primera persona y este año, el consenso al que hemos llegado es que lo más importante es el RESPETO.
Hemos sentido como las personas son capaces de abrir parcelas de su mas absoluta intimidad con gran generosidad para que podamos hacernos una idea, siempre muy pequeña al lado de la realidad que ellas viven, de lo que han pasado, de la importancia de las pequeñas cosas y sobre todo de que lo único que nos piden es RESPETO por lo que están pasando.
Un RESPETO que pasa por cosas tan pequeñas, y a veces tan poco evidentes, como entender que alguien tenga que empezar de nuevo o que una persona sea capaz de encontrar sentido a una vida que en otros momentos pensaba que se había roto para siempre.
Tenemos que agradecer que los valores forman parte de las vidas independientemente de las etiquetas con que nos envuelven  o nos envolvemos nosotros/as mismos/as.
Somos conscientes de que posiblemente nuestra aportación sea casi insignificante para que alguien que no ha podido compartir vivencias clave dentro de vidas únicas y lógicas en ocasiones especiales, que nos hacen empatizar y llegar a la conclusión de que TODOS/AS  tenemos esas vidas únicas llenas de vivencias clave con significados positivos y negativos y con lógicas siempre especiales, pero que si somos capaces de RESPETAR, haremos más fácil el camino a la Recuperación de Vidas en Primera Persona.
Simplemente Así es la Vida…

Yo también soy perro verde

No hay un día que no tenga disgustos y decepciones pero por eso sonrío. 
Tengo días grises y apagados pero me consuelo con los días que me da el aire del campo. Disfruto del olor de la naturaleza y del color de las flores. 
Me conformo con intentar vivir el día a día y por ello disfruto de las pequeñas cosas.
 
Mari Carmen De Miguel

Enfermedad mental

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Soy Antonio Lorca Canovas y nací el 10 de diciembre de 1962 en la maternidad de Totana (Murcia). Desde muy pequeño me gustaba inventar algunos aparatos “absurdos” y hacer experimentos con lo que encontraba en los huertos y en casa, descubría muchas cosas que yo guardaba en mi libreta. A los doce años todos los fines de semana mis padres,  mis dos hermanos y yo íbamos en el SEAT 600 blanco al santuario de Santa Eulalia (La Santa) y visitábamos la ermita y la tienda de objetos religiosos que llevaban mis amigos Perico y Ana… un día yo compré un pequeño libro sobre la vida de la Santa, en él estaban el himno a Santa Eulalia y algunas poesías, una de ellas  de  la joven poetisa  Petronila Mendoza. Desde entonces empecé a escribir poesía en la soledad de mi casa. Tenía unos doce años y  me habían diagnosticado enfermedad mental.

Pero ninguna poesía de entonces  ha sobrevivido,  poco tiempo después empecé a escribir novelas y cuentos. Gané  un certamen de poesía de mi ciudad en 1995. Tengo publicados tres poemarios: “Antología poética” (2005) “Desencuentro con la realidad” (2007), “Cometas de blanco papel” (2014).

https://antonioelpoeta.wordpress.com/

Enfermedad mental

A los doce años decía adiós
a mi dorada y adorada infancia,
pero mantuve mi  inmenso amor
que  calmaba mi dolor.

Aunque a algunos amigos perdía…
muchos, buenos y otros conocía
pero hoy todo eso ya pasó
y mi vida hoy es diferente.

Parece más buena la gente
no sé…
gracias a ellos tornaron nuevos días bellos.

En mi centro de día
alegría e ilusión hay
el amor fraterno tengo…
de mis amigos y  familia.

11 y 12 de septiembre de 2017

Yo también soy un Perro Verde

Hola. Me llamo Fede, tengo 48 años y vivo en Bilbao. Si te cruzas conmigo en la calle, soy un tipo normal. No verás en mí nada extraño, ni en la vestimenta, ni en el comportamiento. Nada.

Hasta hace poco, he estado trabajando como Social Media en una empresa del sector salud. Antes, trabajé muchos años en el sector de la Seguridad Privada. Fui a la Universidad. Tuve una infancia relativamente normal, salvo un pequeño detalle: sufrí maltrato continuado por parte de mi padre.

Es por eso que estoy diagnosticado de agorafobia, trastornos de pánico y depresión. Tomo medicación diaria desde hace 30 años. No es mucho, sólo dos pastillas por la mañana y una por la noche.

Creedme: si no tomase estas 3 pastillas, no podría salir de casa. Desde que empecé el tratamiento, me considero una persona normal. He viajado por varios continentes: América del Sur, Centroamérica y África, siempre con mi medicación a cuestas.

He tenido parejas. A todas les he contado mis enfermedades y no han puesto ningún problema. Si las relaciones se han roto, no ha sido por nada relacionado con esto.

Me da mucha pena, sin embargo, que jamás he podido contar en mi entorno laboral que soy un enfermo mental. Miedo a la discriminación, al despido, a ser mirado con lupa.

También me apena que en la Diputación, a la hora de valorar mi discapacidad, lo tomen como algo coyuntural, algo propio de una mala racha, cuando mi enfermedad se manifestó hace 30 años, que es el tiempo que llevo bajo tratamiento supervisado por un psiquiatra. Les da igual. Siguen sin verme como un enfermo crónico.

Mirad, yo también soy un perro verde, y estoy orgulloso. Llevo unas cicatrices en el alma, son señal de que he vivido, que me han sucedido cosas, que, aunque no sean del todo buenas, me han ayudado a crecer y a forjar mi personalidad. Es lo que me ayuda a valorar los pequeños grandes momentos que me depara la vida, esos pequeños detalles insignificantes que pasado el tiempo, se vuelven eternos.

Soy un perro verde, sí. Soy diferente. Y me gusta.

Fede Carretié

Sobre locos y medios de comunicación

Hola, mi querido yo de 1985.

Tienes 15 años y estás a punto de meterte en la radio, lo harás a finales de 1986, en octubre… Prepárate porque vas a acabar siendo periodista y adorando tu profesión, pero hay algo de lo que me gustaría hablarte… Vas a vivir muy de cerca la enfermedad mental. Tú mismo vas a tener que recurrir a un psicólogo después de un accidente que vas a sufrir en 2017 (ojo a un conductor en dirección contraria el sábado 18 de marzo a las cinco de la tarde por la A4) y que tan solo te va a dejar un susto en el cuerpo, pero un susto que te va a perseguir y por el que vas a ir a hablar con un profesional.

No te quiero hacer más spoiler de tu vida futura, pero quiero que reflexionemos sobre algo que veo casi cada día en mi trabajo…

No recuerdo en qué momento me di cuenta de que “loco” era un insulto tan absurdo como “maricón” o “gordo”, pero lo es. Y la prensa se empeña, nos empeñamos, en recordarlo cada vez que se produce un crimen. Trabajo en medios de comunicación y siempre caemos en lo mismo cuando se produce un suceso grave tipo asesinato: nos apresuramos a informar sobre los antecedentes psiquiátricos del presunto atacante.

A nadie le importa si una persona tiene un historial médico de problemas estomacales, de lesiones deportivas o de tratamientos contra la obesidad, pero todo el mundo parece querer saber si alguien “está loco”.

¿Te imaginas una noticia que incluyese que “el detenido sufría de tendinitis desde hacía años y el día del crimen no había tomado ibuprofeno” o que “la investigación ha demostrado que el presunto homicida estaba en tratamiento para perder quince kilos”?

Ridículo. Gracioso incluso, ¿verdad?

Pues vamos con un dato que es demoledor y anula cualquier intento de justificar con el tan traído “interés público” de desvelar el registro médico sobre enfermedades mentales: En 2015, un artículo del Dr. Antonio Andrés Pueyo. Director del Master de Psicología Forense y Criminal de IL3-UB, catedrático de Psicología en la Universidad de Barcelona e investigador en predicción y gestión del riesgo del comportamiento violento, recordaba que tan sólo el 5% de los crímenes violentos fueron realizados por personas con algún trastorno mental grave diagnosticado. El cinco por ciento… Dándole la vuelta resulta que los más peligrosos son los “cuerdos”…

Pero aun así, a raíz de los atentados de Barcelona he vuelto a escuchar a compañeros llamar a los asesinos de las Ramblas “locos”. No, ya vale. Dejemos de llamar loco a un terrorista, porque no lo es. Es un malnacido, un canalla, una persona mala, pero no es un loco.

Un loco es una persona que padece una enfermedad y con el que hay que empatizar.

Y los medios tenemos la obligación de llamar a las cosas por su nombre.

Así que, mi querido yo de 1985, tú poco vas a poder hacer desde ese lejano año, pero los que ahora tienen tu edad, si están viendo las noticias, escuchando la radio o leyendo un periódico y hacen esto que acabo de contar, espero que manden un tuit, que protesten en Facebook, que den un toque de atención a ese mal periodista y le recuerden que importa muy poco los antecedentes mentales de esa persona y que no aporta nada a la noticia…

Vosotros que vais a ser el futuro, podéis cambiar las cosas.

Roberto López-Herrero
Periodista

Querida mamá: de ti aprendí

Ahora te puedo decir sin llorar que tus golpes no me hicieron mas fuerte… sólo aprendí a vivir con dolor.
Que tus palabras de desprecio me las creí, y aprendí a ser así.
Aprendí a vivir con tu ausencia… con tu falta de cariño.
Aprendí a creer que el amor era eso.
Y me enamoré de alguien como tú.
Él me amaba igual que tú, mamá…
Pero ya salí, ya estoy bien. ABRÍ LOS OJOS.

Y ahora… , ¿quieres un abrazo, mamá? Ya verás… Merece la pena.

Ana Echegaray